Se abre con el corazón: el amor en el tarot, más allá de la pareja

Cuando alguien pregunta al tarot por amor, casi siempre está pensando en una persona concreta. Las cartas, en cambio, hablan de muchas más formas de querer: a los amigos, a la familia, a uno mismo, y también a lo que se ha terminado.
En la baraja hay un palo entero dedicado a los afectos. Son las copas, asociadas al agua y a todo lo que se siente. De sus catorce cartas, solo unas pocas tratan de enamoramiento. Las demás muestran a gente que brinda con sus amigas, niños que se regalan flores, una familia bajo un arco iris, alguien que se va sin mirar atrás.
Esta web va de esas otras cartas y de esos otros amores.
El amor propio
La Reina de Copas está sentada en un trono a la orilla del mar y mira con atención la copa que tiene en las manos. Es la única copa cerrada de todo el palo. Mucha gente lee en ella a alguien que cuida lo que siente, que lo guarda y lo atiende antes de repartirlo.
Esa es una buena imagen para el amor propio, que en el tarot aparece menos de lo que debería. La idea, más modesta que «quererse mucho», es saber qué hay en tu copa antes de ofrecérsela a otro.
La amistad y la familia
El Tres de Copas son tres mujeres que levantan sus copas en corro, con frutas a los pies. Celebración, compañía, la amistad de las que se alegran contigo. El Seis de Copas, un niño que le da a una niña una copa llena de flores, habla de la infancia, de los hermanos, de los recuerdos de casa.
Y el Diez de Copas, con su pareja abrazada, dos niños jugando y un arco iris lleno de copas, se ha leído siempre como la carta del hogar. No necesariamente uno con pareja e hijos. Cualquier casa donde uno se siente en su sitio.
Cuando se acaba
El Ocho de Copas es una figura de espaldas que deja atrás ocho copas bien colocadas y se aleja hacia las montañas, de noche. Nada se ha roto. Simplemente ya no basta. Es una carta muy útil para pensar en una ruptura, o en cualquier final elegido, sin buscar culpables.
Hay una página con las cartas de copas, una a una, si quieres verlas con más calma.
Preguntar bien
El problema de muchas preguntas de amor es que ya llevan la respuesta deseada dentro. «¿Volverá?» solo admite un sí que alivie o un no que hunda. Hay formas de preguntar que dejan más sitio para pensar, y las explicamos en cómo preguntar por amor sin buscar lo que quieres oír.
Y una cosa más. Las cartas no deberían decidir por ti si sigues o lo dejas con alguien, ni si perdonas a un amigo. Úsalas para mirar lo que sientes. Las decisiones se toman hablando con las personas implicadas, y si lo que pasa te hace daño de verdad, con ayuda de alguien de confianza o de un profesional.
Para seguir leyendo
- Las cartas de copas, una a una, para hablar de afectos
Del As al Diez de Copas y la Reina: lo que muestran y qué dicen de los afectos que no son de pareja.
- Cómo preguntar por amor sin buscar lo que quieres oír
Por qué «¿me quiere?» no ayuda, cómo darle la vuelta y una tirada de tres cartas centrada en ti.