Se abre con el corazón

Las cartas de copas, una a una, para hablar de afectos

Copa de metal envejecido llena de agua hasta rebosar sobre una piedra a la orilla del agua, con niebla de mañana

El palo de copas tiene catorce cartas: del as al diez, más sota, caballo, reina y rey. Aquí van las que más dicen de los afectos que no son de pareja, con lo que muestran en la baraja Rider-Waite-Smith.

Cada palo del tarot se asocia a un elemento. Las copas son el agua: lo que se siente, lo que fluye, lo que se desborda o se estanca. Por eso es el palo al que se va cuando se pregunta por amor. Y por eso conviene conocerlo entero, no solo las dos o tres cartas famosas.

As de Copas

Una mano sale de una nube y sostiene una copa que rebosa en cinco chorros de agua. Encima, una paloma baja con una oblea en el pico. Es el principio de algo afectivo, de esos que se notan antes de saber bien qué son o hacia dónde van a llevar, y por eso cabe en muchas situaciones distintas: una amistad nueva, una reconciliación, las ganas de volver a querer después de un tiempo cerrado.

Tres de Copas

Tres mujeres en corro levantan sus copas. A sus pies, uvas y flores. Es la carta de la amistad que celebra, de la cena con las de siempre, del grupo que se alegra contigo cuando te va bien. Si sale cuando estás pasando una mala racha, puede ser un buen recordatorio de a quién llamar.

Seis de Copas

En un patio con casas antiguas, un niño le ofrece a una niña una copa llena de flores blancas. Es la carta de la infancia y de los recuerdos. Habla de hermanos, de primos, de amigos de toda la vida. También de nostalgia, que a veces consuela y a veces no deja avanzar.

Ocho de Copas

Ocho copas apiladas con cuidado y una figura que se marcha de espaldas, bastón en mano, hacia las montañas. Arriba, una luna. Es una de las cartas más tristes de la baraja. Y de las más serenas.

Sirve para cualquier despedida que uno decide: dejar una relación, alejarse de una amistad que ya no da nada, irse de casa. La figura no huye. Ha visto que lo que hay ya no le llena, y se va.

Nueve de Copas

Un hombre sentado, con los brazos cruzados y cara de satisfacción, delante de nueve copas en fila. Tradicionalmente se la llama la carta de los deseos. En el terreno afectivo, puede leerse como estar a gusto con uno mismo, sin necesitar a nadie para sentirse completo. Un buen contrapunto a tantas preguntas que empiezan por «¿cuándo encontraré…?».

Diez de Copas

Una pareja abrazada levanta los brazos hacia un arco iris lleno de copas, y a su lado dos niños bailan. Al fondo, una casa. Es la imagen del hogar feliz, y conviene leerla con amplitud: la familia que uno elige también cuenta.

Reina de Copas

Sentada al borde del mar, mira una copa cerrada y muy adornada, distinta de todas las demás del palo. Es la persona que escucha, que cuida, que entiende lo que sienten los demás. Y también la que sabe cuidar lo suyo. Cuando sale en una pregunta sobre amor propio, suele dar mucho que pensar.

Las que faltan

El Dos de Copas, el del vínculo de pareja, es la más conocida, y aquí la dejamos a propósito. Tampoco están el Cuatro y el Cinco, que hablan más de apatía y de pérdida que de amor. Si buscas cómo preguntar sobre todo esto, sigue por cómo preguntar por amor.

También en esta web: Cómo preguntar por amor sin buscar lo que quieres oír